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Cronica dia 1 Mayo 2009.
DIA 1:
Nueve meses después de aquel día de agosto en el que decidimos vivir la aventura de realizar el Gran reto castellano-manchego de Villamalea a Santiago de Compostela, por fin llegó el día tan esperado de calzarnos las zapatillas, subir a las bicicletas y empezar a cubrir los primeros metros de los casi 1000 km que tenemos por delante.
El viernes 1 de mayo a las 8:30 de la mañana empezamos a concentrarnos en la plaza de la iglesia con nuestras maletas llenas de ilusión y una emoción contenida ante la expectación de familiares, amigos y vecinos de Villamalea que no les ha importado madrugar para desearnos suerte y transmitirnos las fuerzas que vamos a necesitar para completar este GRAN RETO.
Después de hacer las fotos que inmortalizarán el momento y tras una traca que anuncia nuestra salida, recorremos en compacto pelotón los veinticinco miembros que componemos este grupo hasta dejar atrás las últimas casas del pueblo, momento en el que Ignacio Flores y César Diaz así como Eugenio Molinero, acompañados de otros ciclistas que han querido participar de este momento tan especial, inician el primer relevo.
Tras cumplir a la perfección el horario previsto en cada relevo, poco a poco vamos dejando atrás los primeros kilómetros con una temperatura fabulosa para correr, llegamos a los pueblos de Ledaña, Quintanar del Rey donde el sacerdote del pueblo, aún poniendo en riesgo la celebración de una boda, nos acompaña a su casa para sellarnos las credenciales; Casas de Benitez y Pozoamargo, lugar en el que un aficionado vecino nos estaba esperando para acompañarnos hasta San Clemente. En Las Pedroñeras iniciamos el último relevo, Ana Belén Martínez y Rafael Cantos afrontan los últimos 21 kilómetros que nos llevarían a completar esta primera etapa.
Entre tanto, el resto de andarinas completaban los últimos 15 kilómetros hasta El Toboso, para llegar al albergue de Don Quijote.
Por la tarde visitamos el Toboso buscando a Dulcinea y aunque no la hemos encontrado, sí nos ha dado la sensación de estar viviendo el Quijote. No hemos podido resistirnos a la tentación de comprar en el convento de las Clarisas los dulces típicos y exquisitos que hacen las monjas, dulces que hemos saboreado después de cenar en la reunión de preparación de la segunda etapa que nos llevará a Toledo.

















