Fotos Dia 3.
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Foto del grupo en la puerta de la Bisagra. Paco y Fernan haciendo su ultimo relevo antes de volver. Refresco y descanso en una fuente durante un relevo. |
Crónica dia 3. Toledo San Bartolomé de Pinares.
Dia 3:
Dejando atrás la llanura manchega iniciamos la tercera etapa con vistas a la sierra de Gredos para abandonar nuestra región de Castilla-La Mancha entrando en la provincia de Ávila con la mente puesta en las pendientes tan prolongadas que nos vamos a encontrar hasta llegar a nuestro destino final: la ciudad amurallada de Ávila.
En el primer relevo, a diferencia de días anteriores, se hace mucho más ameno. En primer lugar discurre a lo largo de la vega del Tajo en un entorno muy agradable y temperatura ideal. En segundo lugar Fernando Fernández, Paco Gómez y la andarina Maribel Calero nos abandonan para volver a Villamalea, motivo por el cual han decidido participar en el primer relevo para poder tener tiempo de regreso, por tanto este primer relevo estaba compuesto por cuatro corredores y un ciclista, los ya mencionados y Sergio Pérez y Pedro Alarcón, junto con la bicicleta de apoyo de Rafa Cantos.
En el segundo relevo el paisaje ha cambiado. Estamos en la comarca de Torrijos, continúa la marcha hasta Val de Santo Domingo con total normalidad, lo que no hacía presagiar lo que nos iba a deparar el resto de la jornada.
Con la aproximación a las faldas de la Sierra de Gredos, además de empezar con las dificultades del propio terreno, la tecnología nos ha jugado una mala pasada. Una “avería” que se soluciona con dos pilas que valen 1€, ha enviado a nuestros relevista Paco Flores y a nuestro ciclista Eugenio Molinero 7 kilómetros al oeste fuera de ruta. El gps que nos estaba guiando en ese momento se quedó sin pilas marcando en la pantalla en todo momento que la ruta que seguían era la correcta. En realidad estaban siguiendo un rumbo falso. Les ha hecho atravesar tierras de labor, saltar tapias, alambradas e incluso atravesar autovías. Empezaron a cuestionarse la precisión del gps cuando se encontraron en medio de un barbecho, en definitiva, un relevo que debería ser de 20 kilómetros se convirtió en 27 kilómetros.
Conseguimos resolver esta crisis, pensando que la nota negativa del día ya la habíamos sufrido, ingenuos de nosotros no sabíamos que los tres relevos restantes no iban a ser tan tortuosos; en cambio por la orografía del terreno, entrando ya de lleno en la provincia de Ávila y cruzando la sierra de Gredos íbamos a tener los relevos de máxima dificultad en los 381 kilómetros con los que terminaríamos la tercera etapa.
Esto nos lleva a que el cuarto relevo realizado por Ana Belén Martínez y Roberto Tarancón como ciclista, iba a ser el más desagradable de los seis, aunque no el de mayor dificultad, sin embargo, el hacer la mayoría de la etapa por una carretera con muchísimo tráfico debido al retorno de este fin de semana de puente, incrementado por las temperaturas superiores a 30 grados hacía no disfrutar del paisaje que nos estaba rodeando: pinares, encinas, bosque de singular belleza para disfrute de los sentidos.
Afortunadamente la etapa de hoy tenía relevos de tan solo 20 kilómetros, que dieron de sí lo suficiente para hacer que Roberto tuviera que empujar la bicicleta en algún rampón y la cosa no quedaría ahí ya que en el siguiente relevo, corrido por César Diaz e Ignacio Flores, le tocó cargarla al hombro por sendas que hasta los propios corredores tuvimos que hacer andando ante la imposibilidad de, ni si quiera, trotar. En este relevo marcado por grandes cuestas, tramos preciosos entre pinares pasando a escasos metros de toros y vacas pastando que nos sacaban una cabeza de altura, kilómetros de carreteras, sendas entre rocas, zonas de pastos, cruces de algún que otro pueblo como San Martín de Valdeiglesias, para ceder el relevo a la última posta realizada por Aurelio Cuenca y Javier Martínez en medio de una romería que estaban celebrando los lugareños del pueblo de Cebreros.
Es en este momento de la etapa cuando realmente aparecen las máximas dificultades, estamos atravesando los puertos de la sierra de Gredos que nos van a llevar definitivamente a San Bartolomé de Pinares, punto final de la etapa de hoy.
Como muestra de esas dificultades los corredores hacen la mayoría de su recorrido sin la compañía del ciclista, Eugenio Molinero, ya que las indicaciones de la ruta del camino nos llevan por sendas imposibles para la bicicleta, que en muchos tramos solamente se pueden hacer andando debido a la gran pendiente del ascenso. Es aquí donde estamos atravesando el puerto de Arrebatacapas con 1098 metros, habiendo pasado por Escalona a una altitud de algo más de 500 metros. No obstante, la buena preparación física que estamos demostrando todos los relevistas nos ha ayudado a superar todas estas dificultades.
Una vez terminada ya la etapa y de camino a la casa rural en la que recuperaremos fuerzas, hemos recorrido Ávila disfrutando de su majestuosa muralla, con la agradable sorpresa de que los alojamientos que vamos a tener son muy acogedores, de diseño rústico y otro contemporáneo.
El haber superado esta etapa con tantas dificultades ha debido ser un acicate para disfrutar con mucho humor de la cena, cada uno contaba sus experiencias, en algunos casos disfrutando mucho de las anécdotas, en otros apreciando el sufrimiento por el que se ha pasado y en todo caso la satisfacción del trabajo bien hecho.
Como todas las noches nuestra jornada termina preparando la etapa siguiente. Cuando nos vamos hacia nuestro merecido descanso todo el mundo sabe hasta el mínimo detalle de cuál es nuestro cometido para el día siguiente.
Mañana será otro día, llegaremos al ecuador de nuestro reto, que a priori supondrá una “etapa de recuperación” a pesar de los 144 kilómetros que tenemos que recorrer hasta llegar a Castronuño.




