Fotos Dia 7.
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Ana no puede resistirse a pararse en medio de su relevo y hacerse una foto bajo los robles ya en la provincia de Lugo. Ana y Rafa subiendo una rampa mientras los compañeros de expedición les adelantan en los coches hasta el siguiente relevo. Rafa en Galicia (Lugo), ¿Dónde si no?. Nuestras compañeras cubriendo también su parte del camino antes de llegar a Palas de Rei. |
Cronica Dia 7 - Camponaraya hasta Palas de Rey.
DIA 7:
Cuando iniciamos este Gran reto, pensamos que la etapa que hoy teníamos que realizar supondría el mayor hándicap de esta tremenda aventura. En primer lugar cubrir los 144 kilómetros que nos separaban de Camponaraya de Palas de Rey, lo que suponía tener que cubrir relevos de cerca de 24 km después de llevar casi 900 en las piernas, subir la tan temida cuesta de O Cebreiro o salvar los desniveles de esta tierra gallega con auténticos toboganes, subidas y bajadas y un auténtico rompepiernas.
La realidad ha sido totalmente distinta, sí hemos tenido que sortear todas esas dificultades pero las sensaciones con las que estamos completando el Gran Reto son difíciles de transmitir. Finalmente nos encontramos en plenitud de condiciones, sorprendidos nosotros mismos por la gran resistencia y preparación física con la que nos hemos enfrentado, la actitud mental de entusiasmo y la euforia que tenemos de haber realizado un trabajo en equipo extraordinario y la aportación individual de cada uno de nosotros, es todavía mayor.
El apoyo moral y logístico de los tres ciclistas que nos acompañan y las nueve andarinas con las que completamos el total de la expedición, hemos formado un equipo fundamental para el éxito de este Gran Proyecto.
En la etapa de hoy hemos disfrutado del paisaje gallego, la compañía de cientos y cientos de peregrinos y la sensación de que tras meses de preparación por fin estamos a unos pocos kilómetros de saborear el éxito.
Tras cubrir 931 kilómetros zancada a zancada, nuestra vista está puesta en los 71 kilómetros que restan para alcanzar la plaza del Obradoiro.
Por su parte las “andarinas” hemos llegado a la penúltima etapa de este Gran Reto en la que hemos dado el salto a tierras gallegas. Nuestros kilómetros a pie entre peregrinos se nos han hecho muy amenos por la convivencia con estos acompañantes con sus mochilas cargadas al hombro y su caminar tranquilo, así como por la inimaginable belleza del paisaje gallego. En nuestro caminar hemos coincidido con varios peregrinos paisanos de nuestra tierra, Albacete, con los que hemos compartido un rato de conversación.
Cabe destacar la pasividad con la que los lugareños ven pasar cientos de peregrinos mientras continúan con sus quehaceres diarios sin darle mayor importancia a lo que, para nosotras ha sido una toda una experiencia.




